Ya va adelante la temporada charanguera y nos apetece recordar alguno de los sitios donde nos han tratado especialmente bien. Repetimos en el Ariño, con sorpresita incluida y solo nos faltó cantar bingo. Volvimos a Vencillón despues de un montón de años y en Ponzano se montó una ronda que aunque parecía imposible superó a la del año pasado en jaleo, comida y bebida, parecía una cata de vinos.
jueves, 11 de agosto de 2011
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